Dice Sartre en "El ser y la nada".. Dice: Un niño en la playa, de 5 años o menos, que pone su dedo en la arena para hacer un hueco utiliza su cuerpo, no como representación, sino para inscribirse dentro de este mundo. Inscribe el hueco, la huella de la nada como el signo de la presencia de él en el mundo. Piensa el cuerpo en este sentido, no como un órgano de representación sino como un órgano de nadificación, que da la posibilidad de abrir huecos en el mundo en el cual ubicarse. Inscribirse en el mundo, es hacerse el hueco que permite poner el dedito allí, y tener la idea de que con este dedito en el hueco, uno es parte del mundo. Esta representación muy llamativa, es un cuento construido.
Lacan consideró esto como una falsa solución, como la falsa solución filosófica. Esta concepción es distinta que la figura, sobre la cual ironizaba Kant, del filósofo que va por el mundo tapando los huecos del mismo con sus teorías. Es más bien, el filósofo que abre huecos. Pero lo que es falso en esta perspectiva, es pensar que sólo con poner el dedito allí, es suficiente para asegurarse de su existencia.
Lacan lo comenta de manera muy divertida, dice: es exactamente lo que Ferenczi comenta en su famoso libro "Thalassa". El fantasma de inscribirse en el mundo así, forma parte de la fantasía más amplia de reintegrar el cuerpo maternal con su cuerpo entero. Nostalgia de esta fusión con el mundo, de una desaparición dentro del mundo".(1)
(1)"Los órganos del cuerpo en la perspectiva psicoanalítica "
Éric Laurent.
Conferencia a los estudiantes de la materia Psicoanálisis Freud 1, profesor titular Osvaldo Delgado, Facultad de Psicología, UBA. 2006).